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Los alimentos “con sabor a”, ¿son realmente alimento?

ciencia
Responsable del artículo: Tobal SG

17/10/2021 | Sección: ciencia

Temas: salud.

Descripción: higiene, nutrición, enfermedades y otros temas de salud.

Los alimentos “con sabor a”, ¿son realmente alimento?

Seguramente si tienes gatos o perros viviendo en tu hogar has llegado a comprarles algún alimento seco también conocido como «croquetas». Este tipo de alimentos suele anunciarse en las portadas de sus bolsas con frescos filetes de res, pollo, pescado, verduras frescas pero, ¿alguna vez te has detenido a leer cuál es su contenido? se trata de un lenguaje altamente técnico e instituido para poder comunicar legalmente que no contiene prácticamente ningún producto fresco.

El mercado de alimentos moderno está plagado de saborizantes artificiales, vitaminas derivadas de petrolatos, colorante sintéticos, azúcares y harinas refinadas, entre muchos otros ingredientes no solo de dudoso valor nutrimental sino potencialmente tóxicos. Desafortunadamente el efecto tóxico (por envenenamiento, bioacumulación, neurotoxicidad, entre otros efectos negativos en los organismos vivos) no se presenta cuando un producto sale al mercado, sino 10, 20, incluso 50 años después.

A partir de la modernización de los procesos industriales de la alimentación, tanto humana como animal, muchos ingredientes han resultado tóxicos tras varios años a la venta, y han tenido que ser retirados del mercado, luego de que han cobrado miles de vidas y a veces ya no hay nadie a quién poder responsabilizar por esos daños, pues las empresas han desaparecido ya, o bien los laboratorios en donde se originó tal o cual fórmula ya cambiaron de gestión, entre muchas otras excusas que las grandes corporaciones saben mover a su favor para deslindarse de sus productos nocivos.

En esta ocasión hablaremos sobre los alimentos destinados al consumo de los integrantes no-humanos de los hogares modernos: las mascotas, específicamente perros y gatos.

Seguramente si tienes gatos o perros viviendo en tu hogar has llegado a comprarles algún alimento seco también conocido como «pienso» o «croquetas». Este tipo de alimentos para perros y gatos suele anunciarse en las portadas de sus bolsas con frescos filetes de res, pollo, pescado, verduras frescas y caritas tiernas de perros o gatos ¿cierto? pero, ¿alguna vez te has detenido a leer cuál es su contenido? quizá sí lo has hecho, y has elegido por ejemplo entre uno que decía “sabor a pollo” y otro que decía “fórmula de res”.

La lógica dictaría que si en la portada de un saco de croquetas para gato dice que contiene fórmula de arroz y con sabor natural a pescado, es porque en cierto grado este alimento contiene una mezcla tanto de arroz como de pescado. Lo que está equivocado no es nuestra lógica, lo que más bien es una trampa a la lógica es el lenguaje en el que las marcas de alimento para mascotas dan a conocer sus recetas. Verán, cuando leemos “sabor a…”, “cena de…”, “fórmula de…”, o “alimento adicionado con res/pollo/pescado” no estamos leyendo lenguaje «natural» (valga la ironía) como si una amistad cercana nos estuviera comunicando alguna idea honesta, sino que se trata de un lenguaje altamente técnico e instituido para representar legalmente ciertas características del producto en el mercado; es un lenguaje de alegorías con respaldos legales. Estas designaciones hacen referencia a consensos técnicos realizados entre las mismas empresas que fabrican estos productos y organismos como la AAFCO.

Engañosamente, muchas marcas suelen agregar frases como “aprobado por la AAFCO”, y digo engañosamente, porque en una entrevista del 2013, el director de la AAFCO Robert Waltz dijo que la AAFCO de ninguna manera se trata de un organismo regulador, sino más bien de un grupo de científicos que reúnen a las mejores marcas de alimentos para animales no-humanos, y en conjunto deciden que ingredientes son los mejores para comercializarse, así como de generar cierto consenso lingüístico, como ya vimos, para que las empresas no se metan en problemas legales cuando anuncien sus productos.

El abogado en derechos civiles, Vince Field, dijo lo siguiente:

Si se cumple con el nivel de nutrientes de la proteína, no hay ninguna diferencia si la proteína proviene de una fuente saludable de proteína como el pollo, o si se trata de una fuente base como la harina de trigo o gluten de trigo que ha sido fortificado con algún otro tipo de proteína. Siempre y cuando cumpla con los niveles de nutrientes que ellos han impuesto, la comida aparece como «aprobada por la AAFCO».

Cuando una persona se fija en el manual de la AAFCO, realmente se puede dar cuenta la gran medida en la que sus intereses se alinean con los de la industria de alimentos para mascota.

En lugar de hacer un listado de los ingredientes que el público realmente desearían ver en los alimentos para mascotas, aquellos que les gustaría que sus mascotas comieran, y luego forzar a la industria a integrar estos ingredientes a sus recetas, lo han hecho a la reversa, y básicamente solo de dedican a aceptar los estándares que esta industria ha manejado por muchos años.

Se convierte en un círculo vicioso. Las compañías crean sus propias regulaciones [a través de la AAFCO], luego cumplen con sus propias regulaciones, y finalmente presumen públicamente que cumplieron las regulaciones para anunciar sus productos como orgánicos y totalmente naturales, cuando realmente los consumidores no creen que estos términos técnicos [disfrazados de lenguaje amigable y común] signifiquen lo que estas empresas presumen, pero como en sus reuniones privadas y ante sus organismos “reguladores” sí cumplen con sus propios parámetros entonces eso les permite hacer uso de estas definiciones a su conveniencia.

A continuación se listan, primero la frase de ventas, es decir ese lenguaje engañoso utilizado con fines de marketing y defensa legal, junto a la cantidad mínima porcentual de material orgánico real (carne o vegetales reales) que deben contener para poder utilizar dichas frases en sus productos y anuncios de los mismos sin miedo a ser demandados por publicidad engañosa:

  • Sabor a: 0%
  • Con (p.ej. Alimento «con» pollo): 3%
  • Cena (Dinner): 25%
  • Fórmula: 25%

Por ejemplo, si yo en mi producto quiero diseñarle una portada que diga “sabor a pollo” debo cumplir el requisito de que, aunque mi producto contenga 0% de pollo, al menos debe contener algún tipo de saborizante artificial que la AAFCO mencione en su listado oficial de saborizantes de pollo permitidos y previamente consensuados por todas estas empresas y organismos gubernamentales que sean miembros del consejo, para así poder yo anunciarlo, sin riesgo a ser demandado por un Estado o la misma población, como un alimento “con sabor a pollo”. De igual manera, la AAFCO dicta que si yo quiero que en mi portada diga “alimento orgánico”, mientras contenga de menos un 3% de pollo orgánico, el resto puede ser material no-orgánico como saborizantes, aglutinantes, vitaminas sintéticas, et cétera, y aún así será legal que en la portada diga «alimento orgánico».

Otro de los términos engañosos, sobre todo en América Latina, al momento de ver los ingredientes de algunos productos los cuales no siempre vienen traducidos al español en sus anuncios o portadas, es la palabra meal, que en inglés puede significar tanto «comida» como «harina», por lo tanto, cuando en una tienda llegamos a ver un saco de comida para perros que dice “chicken meal” en su portada, es fácil malinterpretar que se trata de «comida que contiene pollo», sin embargo en absolutamente todos los casos de estos alimentos anunciados como "meal", se trata una vez más de un consenso técnico lingüístico, al igual que «fórmula», «cena» o «sabor a…», que significa específicamente “harina de pollo”, es decir “fórmula de pollo”, que no es ni más ni menos que remanentes de la industria avícola (huevos de desperdicio, pellejo de pollo, y muchos otros desechos industriales avícolas incluyendo sangre, pelo, plumas y huesos) triturados y deshidratados, convertidos en harinas.

Otro truco engañoso del marketing, y estos consensos lingüísticos, es el uso de términos como “contenido proteínico” que podemos ver al anverso del producto, en la tabla de contenidos energéticos. Así que podríamos leer un producto en cuya portada diga “Alimento con sabor a pollo” y revisemos en el anverso, en la tabla de contenido energético y encontremos que tiene un “contenido proteínico” total de tantos gramos por porción, lo cual nos podría llevar a pensar que no solamente tiene sabor a pollo sino que contiene, claramente, tanto contenido proteínico por porción, por lo cual debe contener pollo real. Esto anterior, nuevamente es un error, la proteína puede conseguirse de otras fuentes como la soya o el frijol, por ejemplo, por lo que seguramente se trata, siguiendo con el mismo ejemplo, de croquetas con proteína de soya, con sabor artificial a pollo.

Encima de todo esto anterior, si no fuera suficiente tortura ya el saber lo que hemos estado ofreciendo a estos animalitos durante décadas, revisemos ahora el tema de los suplementos y los carbohidratos. Estos últimos se presentan en cantidades totalmente innecesarias para los animales, al hacer la sumatoria de los carbohidratos totales de varios de estos alimentos, encontramos que cada porción contiene hasta un 40% de su peso total en carbohidratos, algo que en un ejemplo humano se equipararía a comer comida rápida todos los días te tu vida. La cantidad recomendada, en cantidades saludables, para un animal como perro o gato es de 10-15% de carbohidratos sobre el total, es decir, estos alimentos les aportan más del doble de estas sustancias que el cuerpo de estos animales realmente necesitan.

Ahora revisemos el tema de los suplementos como las vitaminas y minerales. Estos suplementos suelen añadirse a las recetas de maneras externas, es decir, no se basan en el contenido natural vitamínico o mineral de carnes o vegetales, sino en añadidos sintéticos. Por ejemplo, el hierro puede consistir, literalmente en hierro molido muy finamente y agregado a la fórmula, suena increíble pero así es como se añade hierro incluso a los cereales humanos que dicen “fortificado con hierro”; la vitamina C se trata de ácido ascórbico sintetico, al igual que básicamente toda vitamina que no se presente en complejos vitamínicos que es como naturalmente las vitaminas suelen presentarse en la naturaleza, sino que se trata de vitaminas derivadas del petróleo, que sí son vitaminas, pero al presentarse “en solitario” no se procesan igual en el cuerpo.

Estos datos anteriores nos llevarían a preguntarnos ¿son realmente tan nutritivos, como lo presumen en sus anuncios, estos alimentos? o quizá valdría la pena regresar a prepararle a las mascotas comidas naturales, al menos tan naturales como las que los humanos consumimos (¿o me dirías que tú comes comida rápida, grasosa y poco nutritiva, todos los días y cuando no la hay recurres a croquetas secas para humano?), porque si bien no siempre se puede alimentarles con recetas costosas y sofisticadas, sí es necesario evaluar que si desde un inicio sabemos que no seremos capaces de alimentar a un ser vivo correctamente, quizá no sea ético introducirle a nuestra vida como mascotas que vivirán sometidas a una pésima nutrición toda su vida.

Palabras clave del artículo: mascotas, comida para mascotas, comida orgánica para mascotas, marketing, marketing engañoso, productos de mala calidad, capitalismo, neoliberalismo, libre mercado, crueldad animal

Responsable de este artículo:

Tobal SG

Editor de la RSJ, me gusta leer. Alquimista charlatán.

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